domingo, 13 de marzo de 2011

Filosofia de Abril

Quiero empezar diciendo... Que no te Odio...
¿Odiar? Un sentimiento profundo que sale de los corazones heridos que no alcanzan el perdón
De los corazones reprimidos por la ira, la envidia y el rencor...
De aquellos que temen ser descubiertos y mostrar su vulnerabilidad
Que se sienten débiles y muestran la ruda cara para aparentar...

No te odio...
Solo espero... 
¡Espero! sí, aunque ya no sepa que debo esperar
Sigilosa y tranquila voy, atando mis manos y mis pies... 
Colocando un candado en mi boca para decir solo lo que debe ser...

Cerrando mi corazón ante las mortíferas palabras que corrompen 
Dejando que transcurra el fúnebre tiempo para hallar luz...
Luz que no está distante, luz que acampa al rededor de mí y de ti...
Luz de Dios que trae paz y calma el temblor... 

¡Ira! Dolor que se reprime y no sabe cómo salir, 
Dolor, pequeño animal que se esconde bajo la llaga que no sana...
Pero tranquilo que ya casi no duele... 

Confianza... tú sabes que es confiar, ¡Pienso!
Porque creo en ti aunque ínsitas en que las olas son de magia y no de agua salada 
Mientras una alegre compunción le da melodía a la vida...
La cambia la transforma aunque recuerde que es mi culpa

No es ocio, quizá tontería, así de ilógica...
Como la maya que detiene el delfín
Como la cerca de puas para el ladrón cuando intenta arrasar
Que no entiende que no va, porque aunque él es más fuerte y la pueda pasar
Se detiene, la respeta y sabe esperar...

Detente... Determina tu camino y dirige hacia tu meta tu andar...
No des vuelta, ve despacio, silencioso, astutamente y a la vez inocente...
Anda, no mires atrás, hay algo grande que te espera
 Tú valiente lo puedes alcanzar...

Porque ninguna prueba es más grande que la que puedas soportar...
Porque basta de recaer, porque basta de fracasar, Tú has sido capacitado para ganar...
No te enaltezcas pero confía en ti... sabes que eres capaz......

Envío un abrazo a la distancia, aunque frio, aunque ausente, 
Un abrazo que sirva de aliento
Un abrazo que te recuerde que no importa el tiempo, el momento
Cuentas con mi Cariño verdadero...
Con mi amistad, y con una sonrisa que espero no se la lleve el viento.

A ti...

Me despido, es la hora de marcharme
Y espero que este adiós no afecte tu tiempo… tampoco el mío
Que si me duele? si, quizá un poco,
Pero no te alarmes, que aunque duele no hiere
Puedes tocar la llaga, se siente un poco blanda,
Aunque no es reciente, no se cura, no le ayudas,
Sin miedo inténtalo, puedes meter tu dedo ahí
Duele, un poco, pero algún día sanara
Quizá mañana, cuando ya no estés,
Cuando te hayas marchado
Y me quede solo tu piel adornando mi sala como un retrato
De quien evoca tiempos antiguos,  que ya no están, que se fueron y que no se olvidaran. 
Para pedir a Dios por ti, para recordarte, para tenerte,  aunque sepa que te vas. 

sábado, 12 de marzo de 2011

Demos Inicio

No sé con exactitud cuántas veces al día lo veo, ya perdí la cuenta de tantas ocasiones en que puedo leer y entender su significado, por lo menos eso creo.
En algunas ocasiones se me da por voltear la mirada y omitir su comentario directo y poco sigiloso, visible ante los ojos de otros; como quien se expone esperando ser notado, atendido y tomado en serio…
Ya lo había notado, ya me retumbaba en la cabeza desde hace unos años; pero yo, haciendo caso omiso continúe mi camino pacientemente, corriendo desprevenida y me equivoque…
Ya no solo lo veo en el mural, me retumba en el oído, aprendí a localizarlo; es palpante, sonante, a veces fastidioso, encierra un sinfín de cosas que no alcanzo a imaginar; imágenes, circunstancias difíciles, pleitos, un amor fugaz, fantasías, el futuro… en fin…
Quiero hacer alusión a él, no porque lo crea necesario, sino porque lo es.

Ahora camino más de prisa pero con más prevención, recordando el viejo pasaje que no pasa de moda; que en todo tiempo atiende el suplicante y desenfrenado grito desesperado de una multitud, que sin repudio va dando pedazos de su ser, que despilfarra el tiempo, el amor, el valor real de las cosas… a la quien nada le duele, nada le importa, si viene, si va si lastima, todo da igual, y el corazón queda destrozado, apretado y en un critico estado de coma dentro de cuidados intensivos.
Hijo mío:
“Por sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la Vida” Proverbios 4:23 (Reina Valera 1960
).